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Cómo las empresas privadas pueden reajustar sus estrategias tras la llegada de COVID-19


El brote de COVID-19 causó enormes disrupciones en las empresas privadas de toda Europa, Oriente Medio, India y África (EMEIA). Para proteger el bienestar del personal y cumplir las normas gubernamentales, trasladaron a toda la fuerza laboral a prácticas de trabajo a distancia y, en ciertas industrias, detuvieron las operaciones por completo. También actuaron rápidamente para estabilizar sus posiciones de efectivo, reforzando la resiliencia de sus empresas en respuesta a la repentina conmoción económica desatada por el virus.


En la actualidad, las empresas privadas están saliendo lentamente del modo de crisis y planeando sus estrategias de recuperación. Por lo que he hablado con nuestros clientes, sé que muchos están considerando un reajuste fundamental en una serie de áreas de negocio. Estas incluyen el compromiso con el cliente, la transformación digital, la gestión de la cadena de suministros, la planificación de la fuerza laboral y el control de costos.

Entonces, ¿Qué significa un restablecimiento de la estrategia en la práctica?


1. Repensar el compromiso del cliente

COVID-19 está desafiando a todas las empresas a reconsiderar cómo mantienen sus bases de clientes y se ganan la lealtad de sus clientes. Muchos modelos de negocio tradicionales que antes se basaban en el contacto cara a cara pueden ser menos factibles, rentables y relevantes en el futuro. Durante la crisis, los clientes a menudo no tuvieron otra opción que adquirir bienes y servicios en línea. Como resultado, es posible que hayan abandonado marcas que carecían de una presencia efectiva en línea.


Este cambio en el comportamiento de los clientes requiere que las empresas reinventen la forma de llegar a sus clientes, potencialmente utilizando enfoques innovadores. Dado que el mercado en línea es altamente competitivo, también deben considerar cómo pueden diferenciarse claramente de sus rivales. Ofrecer una buena experiencia será clave para crear confianza y retener a los clientes, y significará que la empresa no tendrá que soportar el pesado costo de tener que atraer continuamente nuevos negocios.


2. Transformación digital

El cambio tecnológico ya se estaba produciendo a un ritmo rápido antes de que COVID-19 llegara. Se ha acelerado aún más durante la pandemia. Con las organizaciones obligadas a adoptar a escala las herramientas de videoconferencia y basadas en la nube, hay una mayor conciencia de cuántas actividades y procesos empresariales pueden realizarse realmente de forma virtual.


Por lo tanto, las empresas privadas – que ya estaban a la vanguardia de la transformación digital en muchos aspectos – estudiarán cómo pueden aprovechar la transformación tecnológica que tuvo lugar durante la pandemia. Por ejemplo, podrían invertir en nuevas herramientas de inteligencia artificial que les permitan interactuar mejor con sus clientes o desarrollar sus capacidades analíticas para poder planificar una amplia gama de posibles escenarios futuros en un mundo muy incierto.


3. Revisión de las cadenas de suministros

Las cadenas de suministros se enfocaron mucho durante COVID-19. La crisis puso de relieve las vulnerabilidades y reveló que muchas empresas tenían cadenas de suministros complejas y alargadas, con una gran exposición a los proveedores en partes concentradas del mundo.

A fin de aumentar la resiliencia frente a nuevas disrupciones, las empresas privadas evaluarán sus cadenas de suministros para determinar sus puntos débiles y posiblemente las reestructurarán. Tal vez también deseen alentar a sus proveedores a colaborar más eficazmente entre sí para que los productos y servicios se suministren de manera más fiable y rentable.


4. Planeación de la fuerza laboral

La fuerza laboral es un componente crítico de cualquier reajuste de negocios. Si bien las empresas privadas querrán naturalmente digitalizar el mayor número posible de actividades y procesos, tendrán que retener a un grupo de personas con talento si quieren crecer, innovar y aprovechar las nuevas oportunidades que surjan.


Al emprender la transformación digital, es importante que las empresas privadas consideren cómo pueden utilizar a su personal de manera más eficaz – tal vez trasladándolo a las funciones de mayor "valor añadido", como los servicios de atención al cliente y la innovación. Esto puede requerir que la empresa invierta en la recapacitación de su personal – tanto en el ámbito tecnológico como en el de las aptitudes más centradas en las personas.


5. Control de costos

Las empresas que han tenido éxito en el trabajo a distancia este año tienen ahora la oportunidad de replantearse su base de costos. Hoy en día, muchas empresas están analizando su huella inmobiliaria, y considerando si deben renunciar a los arrendamientos de locales comerciales caros o vender activos inmobiliarios.


La decisión de reducir la inversión en bienes raíces no es necesariamente sencilla. No todos los miembros del personal querrán trabajar desde su casa en el futuro, por lo que las empresas privadas tendrán que considerar cómo una decisión de desinversión en bienes raíces podría afectar a su capacidad de atraer y desarrollar el talento.


Las empresas privadas suelen ser ágiles y dinámicas. Menos encadenadas por la burocracia que las grandes multinacionales, pueden tomar grandes decisiones rápidamente. También tienden a tener una fuerte cultura emprendedora. Las empresas privadas pueden aprovechar estas ventajas para asegurarse de que no sólo se recuperan de COVID-19, sino que también avanzan con altos niveles de confianza y una ventaja competitiva.

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